La nueva normalidad

Tener que enfrentarse a la vuelta a la rutina diaria puede convertirse en todo un choque después de varios meses metido en casa. Pero si a eso le sumas el cambio de enfoque que se le ha dado a lo que representa salir a la calle tras dos meses de confinamiento, el cambio se convierte en un completo cambio que nos hace totalmente paranoicos. La idea de volver al metro se antoja una vuelta al día a día y a la vez genera angustia. La gente de alrededor se convierte no solo en desconocidos sino en potenciales enemigos.

Y sin embargo de alguna manera muchas personas se han vuelto más empáticas con los demás.

Es un choque cultural sin precedentes, ya que la sociedad está acostumbrada al contacto, a hablar, abrazar y besar. Y eso mismo es lo que la situación actual está evitando.

En lo personal, que para eso esto es un blog, no niego ese miedo a lo desconocido, pero lo afronto con ilusión.

Una nueva oportunidad laboral en plena crisis también ofrece una perspectiva nueva en cuanto a lo que aprecias de la vida. Enseña lo que son las prioridades y lo importante para cada uno subjetivamente. Para mí lo son la familia y el tiempo libre para estar con ellos principalmente, y después el trabajo, aunque por supuesto sin lo segundo no se puede disfrutar de lo primero sin preocuparse por el futuro.

Ahora, en plena crisis como sociedad, acostumbrémonos a recordar lo que de verdad valoramos de la vida. Recapacitemos, pensemos en qué queremos ser, en qué le pedimos a la vida. Estoy seguro de que muchas de las cosas que valorábamos antes más bien poco, actualmente las valoramos más y nos hemos dado cuenta de lo prescindible.

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